viernes, 22 de enero de 2010

Parte II Una probadita.

palenque

 

Entró a la ciudadela. Al pasar por su puerta los guardias inclinaron sus cabezas en señal de respeto ante su posición militar. Antes de alcanzar la delgada calle que lo conducía a su casa, un grupo de guardias imperiales, los protectores personales del rey, lo invitaron a seguirlos pues era solicitada su presencia.

Sin mencionar palabra alguna llegó al palacio hasta detenerse en la cámara principal. Un anciano de aspecto recio y de músculos fuertes a pesar de su edad, miraba el horizonte a través de una amplia ventana.

—Los dos reinos del norte —mencionó—, aniquilados. Los dos reinos del centro sufrieron el mismo destino. Los únicos que tuvieron la oportunidad de preparar su defensa fuimos nosotros, los dos reinos del sur, Gatz y Lytz, aunque mi hermano cayó ante las garras de un K’aasi. Gracias a los diez elegidos por las piedras sagradas de Maktly derrotamos a esa maléfica fuerza.

Bajó su mirada y observó al guerrero como si apenas notara su presencia.

—¡Mi querido Ayauhtli! He solicitado tu presencia pues tengo algo muy importante que pedirte.

Caminó hacia una explanada y él lo siguió, en ella recibía la visita de otros patriarcas y emisarios de tierras y reinos lejanos; se apreciaba la extensión del reino de Lytz y se observaba la muralla oeste del reino de Gatz. Diez guardias custodiaban las orillas para no permitir el paso a cualquier curioso aunque no fuera necesario, las calles permanecían desiertas y el ritmo del reino se había extinguido casi al punto del abandono. Ayauhtli inclinó su cabeza.

—Querido rey Yoltzi, pídeme lo que sea y así se hará.

—¿Observas el paisaje? Desde aquí podemos ver las viejas murallas que nos defendieron y las pequeñas casas ahora tristes y opacas de lo que alguna vez fue un gran reino —expresión que brotó con tono melancólico—. Es lamentable decir que la maldad ha infectado esta tierra; es cuestión de tiempo de que afecte nuestros corazones. Gracias a la protección de los dioses hemos permanecido sin más ataques pero se ha debilitado con el paso de los años. Si permanecemos mucho más tiempo aquí o seremos atacados, o nosotros mismos nos consumiremos.

—¿Esa es la razón del movimiento de nuestras casas? —señaló Ayauhtli las pequeñas casas que se amontonaban una tras otra hasta desvanecerse en las murallas que las protegían. Desde hacía varios años el suelo se sacudía violentamente provocando que los pocos habitantes salieran de sus casas asustados y temerosos.

—Es la última muestra del terrible poder de esos seres oscuros. Este lugar esta maldito, no podemos quedarnos aquí; he ordenado que todos los habitantes de Gatz y de Lytz sean evacuados al séptimo reino, al reino de Yolihuani y tú, mi más valioso guerrero, irás en busca de una de las piedras sagradas.

El guerrero abrió sus ojos, sin poder creerlo.

—¿Por una de las piedras sagradas? ¿Aquellas que crearon a los guerreros más poderosos capaces de derrotar a los Hunhan?

—Una de esas piedras yace escondida en Aztlan, la tierra blanca que es gobernada por los Inuit. Ahí te dirigirás y tomarás la piedra para traerla de regreso antes de que los seres oscuros se adelanten.

Los dos permanecieron en silencio, momento que necesitó Ayauhtli para digerir la petición de su monarca.

—Sin falta traeré la piedra hasta aquí. Eso quiere decir que ni tú ni tus hombres dejaran estas tierras.

—Me quedaré con mi guardia personal. Si no llegas en un tiempo razonable, entonces me dirigiré a Yolihuani y ahí nos encontraremos.

Ayauhtli asintió y cuando se disponía a retirarse el rey lo detuvo con su brazo.

—No te preocupes por tu familia, serán los primeros en partir; pediré la ayuda de los dioses para que te cuiden y protejan durante tu viaje. Además, tengo algunos obsequios que te serán de utilidad —del interior de su capa el rey tomó una bolsita de cuero—. Hace mucho tiempo solía viajar con frecuencia a la tierra lejana de Aztlan y los dioses me entregaron estos objetos mágicos para sobrevivir en esa extraña tierra. Toma —le entregó la bolsita—, en el interior hay un valioso líquido, basta una sola gota para subir la temperatura de tu cuerpo pues el frío es tan poderoso que congela tu carne y tus huesos en un abrir y cerrar de ojos.

Después de entregárselo sacó una bolsa de mayor tamaño hecha de piel y llena de flechas junto con un arco largo y delgado.

—Te será de mucha ayuda en la tierra de los Taai quienes te mostraran su uso; sus flechas parecen comunes pero son muy efectivas para destruir a los seres de la oscuridad a una distancia segura.

Por ultimó, el rey le pidió su macuahuitl y vertió un líquido verduzco sobre el arma, que al contacto, sus filos brillaron con intensidad hasta desvanecerse por completo.

—¡Listo! Con esto podrás herir a tus enemigos mortalmente. Ahora ve y despídete de aquellos que amas, te esperaré aquí mismo esta noche para que cumplas tu cometido.

El guerrero se retiró no sin antes notar lo cansado y preocupado que se veía el rey; los años no pasaban en vano; la carga de dirigir y proteger a ambos reinos del sur lo estaba acabando literalmente.

El rey, a su vez, examinó a aquel que había sido solicitado para esta empresa por el mismo dios Quetzalcoatl. Era un hombre de estatura media pero de complexión fuerte; sus músculos se marcaban en los hombros, brazos y pecho; sus piernas eran anchas gracias a sus extensas carreras como mensajero, posición que gozaba de ejecutar aunque no fuera su responsabilidad. Cubría su pecho y su espalda con su Ichcahuipilli, armadura de algodón acolchado de uno o dos dedos de espesor resistente a golpes y a tiros de piedras y flechas, dejando al descubierto ambos brazos. Un calzón de algodón se ajustaba en su entrepierna mostrando sus muslos desnudos y calzaba un par de sandalias de resistente cuero. Su Ehuatl o túnica larga que únicamente los nobles podían usar, ondeaba con suavidad al caminar y en cada movimiento incrementaba su tonalidad escarlata. Una delgada tira de cabello negro caía de la parte alta de su cabeza hacia su nuca; el resto, se mantenía corto, casi tocando el cráneo presentando un estatus alto delante de sus compañeros.

Bajó por una calle que bordeaba las tres pirámides, el mercado y la plaza principal, ahora sin vendedores, sin compradores, sin niños corriendo para ver las novedades de tierras lejanas, sin adoradores que se acercaran a observar los rituales del día. Dos, tal vez cinco personas caminaban aprovechando la luz del sol para comprar en uno de los pocos puestos de frutas, vegetales y carnes en el mercado; ningún sacerdote se observaba en las pirámides, solo grupos de guardias caminaban en las calles despejadas para ofrecer un poco de paz en esos críticos tiempos.

Entró a su hogar y saludó con cariño a un menor de cinco años para después besar a su amada esposa.

—Ayauhtli, han estado aquí mensajeros del rey y nos han comentado que nos llevarán a otro reino en donde podremos rehacer nuestras vidas ¿es cierto eso? ¿Estaremos mejor?

Sonrió para calmarla y comentó mientras cargaba en sus brazos a su hijo:

—Sí Xochiyetl, nos llevarán al reino de Yolihuani, en donde los seres oscuros no podrán entrar ni acercarse a nosotros. Yo los alcanzaré mas tarde, tengo una misión para el rey que debo emprender, pero al final nos encontraremos ahí.

Los tres se abrazaron con cariño, el resto del día lo dedicó para disfrutar a su familia. Poco antes de que el sol se ocultara, un grupo numeroso de guardias tocaron a la puerta de su hogar, venían a llevarse a su esposa y a su hijo rumbo a la costa para partir hacia el séptimo reino. Ayauhtli se despidió por última vez de Xochiyetl y de su pequeño hijo con la esperanza de que estarían protegidos en ese lejano reino y que pronto estaría a su lado, si es que los dioses se lo permitían.

De regreso al palacio un hombre detuvo su avance.

—¿A dónde crees que vas tú solo, viejo coyote? —el hombre era bastante alto y fuerte—. Sea al lugar que sea, no dejaré que vayas solo.

Permaneció bloqueando la estrecha calle impidiendo su paso; de hombros anchos y cuello como el de un toro levantaba una gran sombra sobre el guerrero; el color moreno de su tez denotaba que era un hombre acostumbrado a trabajar bajo el sol abrasador del verano. Carecía de cabello y utilizaba como adorno una delgada banda de algodón de color naranja sujetada alrededor de su frente; en el enorme pectoral mostraba una cicatriz grande y profunda causada durante una persecución a un grupo de asesinos en las afueras del reino.

—Mi viejo amigo Iztacoyotl ¿Qué harías si te dijera que mi camino me lleva a un lugar lejano, lleno de criaturas y seres extraños y de peligros inciertos? ¿Aún así me seguirías?

Iztacoyotl sonrió aún más y contestó hinchando su pecho:

—Claro que sí, viejo amigo. Jamás permitiría que te quedaras con la gloria y el honor que tanto tiempo hemos estado esperando.

Ayauhtli sonrió y le indicó que lo siguiera; Iztacoyotl había sido su compañero de juegos desde su infancia y habían compartido muchas aventuras juntos. Unieron sus fuerzas para derrotar a los saqueadores y ahora patrullaban toda la extensión cercana de ambos reinos, incluyendo la costa.

Ambos entraron al palacio y se detuvieron frente al rey quien portaba sus ropas de combate y permanecía rodeado de varios guardias cubiertos por túnicas escarlatas.

—¡Síganme! —ordenó.

Lo siguieron a través de un pasillo bastante largo y estrecho que los conducía a la parte de atrás, hasta encontrarse con una puertezuela pequeña de madera, de apariencia olvidada. La abrieron y un grupo de guerreros armados con sus espadas y escudos los esperaban con impaciencia, los guardias entonces regresaron al palacio y el rey avanzó por unas calles abandonadas deteniéndose en la muralla del lado norte.

—Utilizamos este camino para que nadie pudiera vernos. —les indicó con su mano otra pequeña puerta.

La luz de la luna iluminaba su rostro y las siluetas de los guerreros que los acompañaban.

—Antes de proseguir —mencionó—, te explicaré Ayauhtli, el camino que deberás seguir.

Los guerreros encendieron varias antorchas y uno de ellos abrió la puerta, espiaba sigilosamente a través de ella. El rey lo observó y prosiguió con las indicaciones que ambos tendrían que seguir.

—Los dioses se aliaron y unieron sus fuerzas para destruir a los traidores y gracias a ellos salimos victoriosos. Por otro lado, ninguno de los otros cuatro reinos lograron sobrevivir —el rey permaneció en silencio, mostrando un minuto en honor de aquellos que cayeron al pelear con bravura y honor—. He sido testigo del poder tanto del mal como del bien, y he escogido estar del lado de los dioses. Ellos nos entregaron las piedras sagradas portadoras de su divina sangre, para crear a guerreros con poderes especiales capaces de derrotar a los príncipes del Mictnál.

El guerrero que observaba a través de la puerta se mantenía vigilante y el rey detuvo su explicación para esperar alguna advertencia de él.

—Muchas cosas cambiaron desde entonces. Los dioses escuchan nuestras plegarias y nos ayudan abiertamente; ellos fueron los que me indicaron que teníamos que alejarnos de estas tierras —suspiró y sus ojos brillaron con intensidad—. Debes encontrar la piedra antes de que lo hagan los seres de la oscuridad, no tardarán mucho en saber en dónde esta escondida. Si ellos la toman, entonces una piedra sagrada elegirá a uno de sus seguidores y la balanza se inclinará a favor del Mictnál. Tenemos que evitar a como de lugar que esa piedra sea encontrada por ellos ¿Comprendes?

Ayauhtli asintió con su cabeza y reconoció lo importante de su misión.

—Cuando ambos reinos estén evacuados por completo —continuó el rey—, un grupo de alebrijes y guerreros Cuachicqueh llegarán al reino para prepararnos por si intentan atacarnos nuevamente; de no ser así, esperaremos su regreso o partiremos para Yolihuani.

El guardia giró su cabeza.

—La piedra esta brillando señor. —mencionó.

—Te llevaremos al sacbé sagrado que te guiará a las ruinas del reino de Agaf. Ahí deberás dirigirte a la muralla del extremo norte, en donde otra puerta igual a ésta te conducirá al segundo sacbé sagrado, éste a su vez te conducirá a las tierras de los Taai y ellos te llevarán al último sacbé que termina en el reino de Ungava, la tierra de los Inuit, cerca de Aztlan en donde la piedra yace escondida.

 

viernes, 15 de enero de 2010

Una probadita

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Quiero mostrarles una probadita de mi escrito, espero les guste:

LOS REINOS DEL SUR

El guerrero jaguar se detuvo sobre la pequeña pradera, aquella que separaba la espesa selva Qutzin de las murallas del sur de Lytz; por su extremo opuesto de la selva, las olas azules del gran océano bañaban sus costas doradas y su extensión se prolongaba por varios días y continuaba perdiéndose en el horizonte.

Guerrero Jaguar, pensó, había sido nombrado directamente como tal por el rey Yoltzi pero había carecido de ceremonia como en antaño se realizaba, y no era de extrañarse, la mayoría de sumos sacerdotes fallecieron en la batalla contra las fuerzas del Mictlán en el mejor de los casos; o en el peor, los convirtieron en Waay, esos seres de aspecto putrefacto y de corazón envenenado que obedecían sin chistar a los poderosos Hunhan.

No le importaba. El nombramiento de Guerrero Jaguar lo recibió al limpiar el territorio sureño del imperio de ladrones y asesinos que se aprovechaban del temor de sus habitantes a algún contraataque de las horribles bestias del Mictlán; llegaron atraídos por los rumores que recorrían los pueblos del imperio del abandono y debilidad de los reinos del sur. Con un puñado de hombres recorrió selva, ríos, costas y praderas cazando a cientos de ellos hasta eliminarlos por completo.

Observó la gruesa muralla gris de piedra y mortero que protegía la ciudadela de Lytz y al bajar su mirada notó el cambio de color de la hierba; debido a la entrada de la estación invernal cambiaba de verde a un color más pardo pero veinte pasos más allá el negro devoraba tanto los matorrales como las rocas que descansaban sobre el suelo. Su mirada se endureció al recordar lo que, a pesar de su corta edad, aún mantenía vivo en su mente.

Escuchó el sonido de decenas de caracoles marinos, era la señal de alarma de la ciudadela. Su padre salió de inmediato de su hogar para conocer lo que sucedía. Un guerrero se detuvo frente a él y le informó a detalle el porqué del sonido que aún se escuchaba. El niño observó a incontables guerreros jaguar, tigre, águila y de más diferentes clases recorrer las calles en varias direcciones con armas en mano.

—¡Un gran ejército viene en camino! —fueron las palabras de su padre y sin pensarlo, cambió sus ropas por su atuendo militar y partió siguiendo a un grupo de guerreros que se dirigían a la muralla norte.

Las calles de la ciudadela subían con una ligera pendiente al entrar por el portón del sur, se entrelazaban entre sí y terminaban en la plazoleta de adoración con sus tres pirámides, la más alta dedicada a la adoración a Tonatiuh, el dios sol, y la más pequeña a Coyolxauhqui, la diosa luna. A un lado, el palacio del rey Yoltzi, lugar de donde la mayor parte de caracoles emitía ese sonido grave y poderoso, brotaban decenas de guerreros prestos para el combate.

El menor siguió a su padre y el asombro lo detuvo de golpe. Cientos, tal vez miles de guerreros forraban la pradera que rodeaba la muralla norte, por fuera de la ciudadela. Alineados ordenadamente, cada grupo de élite mostraba su estandarte de plumas multicolores para indicar su casa de guerra. Una quietud nerviosa imperaba en el ejército, similar a la tranquilidad que se percibe antes de la tormenta.

Frente a la muralla de la ciudadela de Gatz, otro ejército con sus propios estandartes esperaban las órdenes de sus generales. Centenares de niños se acercaban a los jóvenes instructores de la escuela militar para ofrecerse como Tamemes y Ayauhtli imitó su ejemplo.

Uno de los jóvenes impartió instrucciones al grupo en donde Ayauhtli se había unido:

—Su trabajo consiste en auxiliar a los heridos —gritó para hacerse escuchar entre sus vocecillas—; arrastrarlo entre varios de ustedes ante los médicos o rosearle cal si esta muerto. Llevaran agua a los sedientos y regresaran por más —hizo una pequeña pausa de silencio para enfatizar lo siguiente:

—Es importante que no se acerquen al campo de batalla pues caerán ante el filo de los macuahuitls enemigos, y es probable que muchos de ustedes no vean el sol del día siguiente pero por sus acciones Tonatiuh los recibirá con sus brazos abiertos.

Lo que sucedió después pasó rápido, como ráfaga de viento. Los guerreros intercambiaban su posición por el resto del día, impacientes ante la espera prolongada, y antes de que el sol se ocultara entre las colinas una neblina densa y blanca coronó las partes altas para acercarse al frente del ejército imperial.

Escuchó los murmullos de los guerreros que pasaban frente a él preguntándose por la presencia de los reyes de Lytz y Gatz para dirigir la defensa pero el único que dejó la comodidad del palacio fue el rey de Gatz para entrar al palacio del rey de Lytz; ambos permanecían encerrados.

—¡Una tortuga de gran tamaño brotó del mar! —escuchó por detrás de él.

—¡Pide hablar con los reyes! —escuchó más allá.

No entendió de lo que hablaban pero aún más extraño fue que la neblina detuvo su avance, permaneció en su lugar como si del ejército enemigo se tratara. No se equivocó, cientos de extraños seres, aquellos que solo en las peores pesadillas aparecían, brotaron de la neblina tal plaga de langostas arrasando a su paso a guerreros y tamemes.

Abruptamente, interrumpió sus recuerdos al percibir el sabor salado de sus propias lágrimas.

martes, 12 de enero de 2010

Red SOStenible Internet no será otra tele A partir de hoy, Red y Libertad

internet

Es indignante, tanto, que les presento este escrito de un gran amigo, espero que se apoye y se distribuya a lo largo de este infinito mundo que es la web; no dejemos que estas leyes aplasten lo único que nos da una completa expresión abierta: el internet.

Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:

  1. Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.
  2. Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.
  3. Establece un procedimiento punitivo «a la carta» para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.
  4. Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de «lucro indirecto», es decir: a mí me pueden cerrar el blog porque «promocionó» a uno que «promociona» a otro que vincula a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos.
  5. Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.
  6. De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.
  7. Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.

La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.
La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o «ley de la patada en la puerta»). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200.000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.
Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la Red SOStenible, una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.
En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de cien expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:

  1. Los artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta);
  2. La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo D, «Acceso a las infraestructuras tecnológicas», de la Carta);
  3. El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo A, «Derechos en un contexto digital», de la Carta);
  4. La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo C, «Conocimiento común y dominio público», de la Carta);
  5. Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo B, «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta).

Por todo ello hoy se inicia la campaña Internet no será otra tele y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.
Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).
La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y delegaciones diplomáticas.
Firmado: Red SOStenible. La Red SOStenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, bloguéalo, difúndelo.

miércoles, 6 de enero de 2010

Mis mejores deseos para este 2010.

amanecer

Regrese… feliz, descansado, sin estrés (aunque eso se recupera más rápido de lo que uno imagina), y con mucha pila para continuar sobreviviendo en este hermoso país, lástima por sus nefastos gobernantes pero que le hacemos… es parte de nuestra cultura, México no sería lo mismo sin el PRI, el PAN ni el PRD.

Pero haciendo un lado las malas palabras, antes que nada quiero desearles a mis seguidores y a aquellos que se atrevieron a leer estas líneas: un exitoso año 2010, lleno de promesas cumplidas, sueños realizados y palabras sólidas como las rocas.

Que no nos abrumen los impuestos sin fundamento, el incremento de precios en los supermercados; que no nos afecte los secuestros express en el metro a pesar de la vigilancia “sofisticada” con el que cuenta. No, nosotros los mexicanos somos mejores que aquel que nos gobierna, aquel que promete y no cumple, aquel que sube pisoteando a los demás. Somos mejores porque a pesar de todo lo mencionado y lo que faltó, tenemos la fuerza, la inteligencia y la sagacidad para salir adelante.

Somos aquellos indígenas que llevan sobre su espalda bultos enormes de leña para mantener caliente el humilde hogar, y con mucho orgullo. Estoy seguro que este año será un año lleno de buenas sorpresas y de aquellas pequeñas cosas que nos alegra el corazón.

No me queda mas que decir: animo, que nuestro viaje apenas empieza y como alguien dijo: no importa si se es necesario recorrer mil kilómetros, valga con que dé dos pasos y decir que casi llego.

Salud para todos y mucha prosperidad.

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