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martes, 14 de julio de 2015

Murciélago y planta carnívora



Me da gusto que aún en esta época tecnológica llena de IPhones, tabletas digitales y equipos WIFI por doquier, la naturaleza siga dando sorpresas. Cuando niño me encantaba ver todos aquellos programas de Jacques Cousteau, el francés y su famoso barco Nautilus que investigaba la flora y fauna del océano. Mi Papá inclusive me compró la colección de libros de toda la investigación hablando desde el océano de los polos hasta las enormes ballenas, y los leí. La naturaleza siempre da la pauta al hombre para sus creaciones y por eso siempre estaba al tanto de lo nuevo que se descubría en esos momentos.

Ahora me encuentro con la sorpresa de un nuevo descubrimiento de mutualismo: asociación de dos o más organismos de especies diferentes que supone beneficio para ambos. ¿Si han escuchado de este concepto? Es como la anémona que protege al pez de otros animales y este pez atrae a otros más pequeños que servirán de alimento a la anémona.

Recientemente científicos encontraron la relación que existe entre un pequeño murciélago de la especia Kerivoula hardwickii y una planta carnívora de la especie Nepenthes hemsleyana. ¿Cuál es su relación mutua? La planta necesita de nitrógeno para crecer y vivir, recibiéndolo del guano del murciélago, y éste último necesita un lugar donde descansar que le permita mantener su temperatura, sin insectos parásito molestándolo y sin otros compañeros peleando por el lugar recibiéndolo de la planta carnívora.

¿No es increíble? La planta identifica plenamente al huésped y no lo devora en sus jugos gástricos, le permite vivir ahí y ella se alimenta del guano, pero lo mejor de todo es ¿cómo el murciélago identifica a la planta? Pues le responde sus emisiones acústicas. El murciélago emite ondas acústicas, como todos sabemos, para navegar a través de la oscuridad y la planta, en sus paredes refleja provocando un eco especial, avisándole al murciélago que es un lugar idóneo para descansar.

¿Cómo lo hace? Aún no lo saben. ¿Cómo pudo identificar esta planta que necesitaba de este animal? No lo saben pero estos murciélagos identifican plenamente a su planta a pesar que ésta se encuentra escondida muy bien entre frondosos arbustos. Imaginen esto: vuelas en la negrura de la noche cazando insectos. Emites ondas acústicas, de sonido, que rebotan en todas las superficies para conocer tu entorno y no chocar o golpear con ramas, paredes, troncos, etc… todo lo ves como en un sonar tridimensional, es decir, ves todos los objetos en su dimensión y profundidad. De pronto en tu mapa aparece un punto que indica un lugar perfecto para descansar, pues tu sonar lo muestra escondido entre matorrales y arbustos, difícil de encontrar. Además, la forma del objeto muestra un cono con techo, bien para mantener el calor de tu cuerpo. Es la primera vez que encuentras esta zona de descanso y de ahora en adelante será tuya. En el próximo vuelo nocturno distingues claramente tu “nido” de otras plantas iguales que responden a tu eco y aterrizas en la planta quien te recibe cálidamente.


Asombroso. La forma en que la naturaleza se relaciona y coopera con otros es increíble.

jueves, 9 de julio de 2015

The Strain - Guillermo del Toro



¿Llegaron a ver los cortos de la serie The Strain? ¿no? Muy buenos. 



Es una serie dirigida por Guillermo del Toro, el mexicano de moda en Hollywood en este momento. Al ver los cortos te das una idea de lo buena que la serie estará. ¿De qué se trata? La serie está basada en los libros de la trilogía de la oscuridad que escribió hace tiempo: Nocturna, Oscura y Eterna.

Vampiros. Sí, el asunto es de vampiros pero muy diferentes a los que hemos visto y nada, pero nada que ver con Crepúsculo. Recuerdo una película de hace muchos años, donde un barco, golpeado por el mar en una tormenta es asediado por un vampiro. El Capitán y los marineros creen que es una enfermedad la que está matando a los suyos pero pronto se dan cuenta que es algo que habita un ataúd que es parte de la carga. Este barco toca puerto en USA, sin nadie con vida. Les comento lo anterior porque de forma similar empieza la serie solo que aquí no es un barco, es un avión que viene de Europa. Todos al parecer han muerto y nadie se atreve a entrar al avión así que mandan a llamar al departamento de control de enfermedades creyendo que algo pasó por contagio. Aquí comienza la trama. La mayoría muertos, solo unos pocos, seis o menos, no recuerdo son los que “apenas” están vivos.

Uno de los protagonistas es el Doctor del centro de control de enfermedades quién nota algo extraño y siempre asegura que el trastorno es debido a un virus, es inaceptable pensar en vampiros. Otro de los protagonistas es el anciano que era el conserje de Hogwarts en Harry Potter, ¿lo recuerdan? De joven fue prisionero en un campo de concentración Nazi y conoció al Amo, el líder de los vampiros, convirtiéndose en un feroz cazador de esos seres. Otro protagonista es un exterminador de plagas ucraniano que es muy bueno matando vampiros.



La trama es rápida pues el contagio se propaga por todo nueva York en pocos días. Es peligroso salir de noche. Strain quiere decir Cepa, un conjunto de especies bacterianas o micro organismos que comparten una sola característica, lo que en la serie es convertirte en un chupa sangre.

Los infectados solamente piensan en su sed, no les importa nada más, así que es usual que devoren primero a sus seres más queridos para luego deambular en las calles en busca de más alimento. 

Además, estos vampiros no tienen colmillitos blancos como los usuales. No. De su boca, que se abre más de lo normal, sale una trompa delgada con colmillos. La infección no se propaga por la mordida sino de unos pequeños gusanos que se entierran en la piel y se reproducen al momento.

Los efectos son muy buenos, la trama te atrapa y no puedes dejar de verla. Fueron de esas series, como en años no ocurría, que todos nos sentábamos en la sala a verla. La primer temporada salió hace poco en México por el canal de Fox, los Miércoles a las 8:00 de la noche. Toda la familia nos reuníamos a ver un capitulo cada semana hasta que terminó la primer temporada siempre acompañados por unos tacos, tortas o sándwiches. Ya viene la segunda, ya la anuncian.

Si no la han visto pónganse al día, la pueden encontrar a la venta y renta en el video club. Prepárense que ya anuncian la segunda temporada para finales de Julio en el mismo canal y mismo horario.




martes, 7 de julio de 2015

El Terror - Dan Simmons



Una novela que a mí me ha gustado mucho y quiero compartirla con ustedes. Es la historia de dos buques ingleses, el Erebus y el Terror, que desean cruzar el paso norte, en el polo, para llegar al otro lado del mundo. Es una novela de aventuras con mezcla de horror.

Cuenta la historia de los 128 marineros que aceptan la aventura y las penalidades que pasan al quedar varados en el mar congelado aunque los personajes principales son el Capitán Crozier, quien se queda encargado de la expedición y el Doctor Goodsir, un médico sin la capacidad física para aguantar semejante viaje pero con la inquietud de un buen aventurero.

El autor relata de forma muy amena la situación crítica de dichos personajes atrapados en el hielo, en temperaturas tan bajas que en cuestión de pocos minutos se les congelaban las orejas, nariz y dedos. Esto último era lo que más perdían los marineros, dedos al por mayor. Describe tan bien el frío, ese clima aterrador que de verdad uno se imagina tiritando en busca del calor de una fogata.

A pesar de prepararse en cuestión de combustible y alimento para el viaje, el tiempo que pasan varados va desgastando sus víveres y las enfermedades, sobre todo el escorbuto hace descender el número de marineros activos. Recuerdo que mencioné en voz alta escorbuto y uno de mis niños me preguntó qué era eso. Es un malestar que ataca a aquellos que no se alimentan correctamente, sobre todo carentes de frutas y verduras o variedad en los alimentos. Comienza con sangrado en las encías, hinchazón y mal olor en la boca. Se caen los dientes y el sangrado es abundante hasta que lentamente mata al paciente. Era una enfermedad que padecían generalmente los marineros por el tiempo que llevaban en alta mar.

Imagínense cobijados con capas y capas de camisas, pantalones, sacos, calcetines y que aun así el frío entre hasta tu piel. Sin comida suficiente ni licor para calentarse. El combustible, carbón, se está agotando rápidamente y no pueden calentar todo el interior del buque. Cada mes esperan con ansias que el hielo se rompa permitiendo el avance de los buques pero desesperados descubren que al contrario, el mar se congela a un nivel que levanta ambos buques partiéndolos como nueces.

Cuando crees que todo está mal llega algo peor. Algo acecha en la oscuridad y tiene hambre, sabiendo que eres tú el alimento. Los pocos que le han visto, si eso es verlo, dicen que su pelaje es blanco confundiéndose con el paisaje, que lo único que puedes distinguir son unos ojos negros y fríos, ojos de un asesino. Tú les dices que son osos polares y de inmediato lo niegan, ellos aseguran que han visto como eso devora a cuatro oso polares como si nada, además sale de debajo del hielo por agujeros de cuatro a cinco metros de profundidad.

Poco a poco muchos caen en las garras de este ser quedando pocos con vida. Los detalles son excelentes pues te describen el frío, los barcos, la preparación de la expedición, los personajes con sus ambiciones y miedos, algunos esquimales que se encuentran y por supuesto ese ser que parece tan antiguo como la tierra en la que habita.


La novela siento yo que no es para todos, pues son más de 800 páginas y está lleno de detalles que si no eres paciente puedes terminar abandonándolo, pero si lo tomas con calma y vas leyéndolo día a día te verás envuelto con ellos queriendo estar en una playa.

Uno de los detalles que aprendí en la novela fue que uno se imagina jalar o empujar un trineo en el hielo es fácil, todo resbala, uno piensa, pero no, no es así, no al menos en el mar congelado. Cuando se congela el mar, que es agua salada, el hielo no es liso como todos imaginamos, es grumoso, áspero, con alteraciones rocosas haciendo muy difícil tirar de un trineo, además que al empujarse el hielo por el congelamiento del agua se crean picos elevados como cerros y rocas altas estorbando el avance de cualquier expedición a pie. Lo que se aprende de los libros es increíble. Lo recomiendo, espero algunos lo lean.

lunes, 6 de julio de 2015

La nueva era de TV



Hace años, cuando la televisión a color empezó a ser más accesible para los mortales, es decir que podías conseguirla a buen precio en Tepito, el barrio comercial por excelencia de la ciudad de México, a la par podías conseguir las video caseteras, las cuales reproducían películas en formato VHS y Beta.

¿Dónde conseguíamos películas? Pues eso al principio también fue difícil y muy caro. Al rescate llegó primero Video Visión que después se llamó Video Centro, un local que te las rentaba en dichos formatos para que las pudieras ver en la comodidad de tu casa. Y qué odisea era el querer ver una película. Regularmente los amigos salíamos juntos al video club para pasar horas discutiendo qué llevar. Cuando al final decidíamos cuál sería, no faltaba aquel que llevaba una más para no quedarse con las ganas.



El ritual comenzaba con hacer las palomitas y no eran de micro hondas, esas se hacían a la sartén con aceite como antes, y sabían mejor. Comprábamos cueritos de cerdo, hartos refrescos,  dulces y golosinas para todos reunirnos en la sala a ver la película. Unos días eran de hamburguesas al carbón, otros tortas, quesadillas, hot dogs, de todo.

Ahora solo queda Blockbuster, la franquicia americana de los video clubs. ¿Han entrado a uno?  Me encanta el olor a palomitas en el ambiente, el ruido amortiguado por la cantidad de películas en las paredes, y que después de darte una vuelta te dices una y otra vez: ¿Y esta pelí, no sabía nada de ella? Los coleccionables y ahora con la renta de video juegos. No, no se trata de un comercial pero creo que estamos dejando de perder el toque de mantenernos activos aunque sea para ver una película en nuestra casa.

¿Qué sucede ahora? Netflix es un boom en cuanto a películas y series. Por solamente una módica cantidad al mes puedes reproducir cualquiera que desees, sin importar cuántas veces ni en cuánto tiempo. Solo escoges y ves. ¿Cómo surgió? Cuando ahora su creador había olvidado entregar unas películas que rentó en Block y sabes que penaliza con un costo extra si eso sucede. Enfadado decidió hacer algo diferente creando el streaming de películas. El streaming es la transmisión a través de internet de datos que se almacenan en el bufer, o memoria volátil, solo la cantidad suficiente para reproducirse. Esto comenzó desde hace años con las radios por internet, después fue YouTube y ahora Netflix se quedó con las películas. Esta tecnología no permite que descargues la película pero sí que la reproduzcas.



Oye, qué padre, dirán muchos. Sí, tal vez, si piensas que con tan solo encender la TV y seleccionar lo que ves sin moverte es buena idea. Yo creo que lo bueno de la renta como antes es el hecho de saber que si quieres ver una película tienes que transportarte, viajar en un espacio tiempo hacia el lugar donde te las rentan. Percibir el ambiente que te envuelve y disfrutarlo. Digo hasta el saludo amable de los que te atienden se agradece. No digo que sea malo Netflix, al contrario, tiene series completas muy buenas que ya en otros posts les comentaré, y como ya dije, es muy barato.




Ya sé, muchos pensaran que mente anticuada escribe este post pero existen generaciones que estamos más acostumbrados a interactuar con otros en persona. Lamentablemente en pocos años los video clubes dejarán de existir como ya ocurrió en USA, y seguramente como hemos visto que sucede como con los acetatos de vinil, en un futuro regresaran contadamente los video clubes con servicios VIP y extra caros porque la moda será “que te atiendan personalmente y te apapachen en la tienda mientras buscas tu película favorita”. Así de mal estamos.


viernes, 3 de julio de 2015

Viernes de Comic

¡Calvin es sorprendido al abrir la puerta de su casa!. Una bicicleta clama venganza persiguiéndole por toda la casa. Agilmente sale por una ventana y su perseguidor espera atento conociendo que tarde o temprano volverá a entrar.

Calvin termina diciendo: "Algún día los vecinos se preguntarán porque está un hombre adulto vestido con ropa de niño en nuestro techo".


jueves, 2 de julio de 2015

Jacobo Zabludovsky


Ayer lamentablemente falleció Jacobo Zabludovsky. Si colocas su nombre en Google verás el anuncio e información de lo acontecido en todos lados. Gran pérdida para su familia y para aquellos que lo veíamos.

Escribo en relación a él porque muchos años estuvo ahí, en la caja mágica cada noche durante muchos años. Se puede decir que desde que tengo uso de razón hasta mis 26 años de edad, cada noche si no lo veía por lo menos escuchaba que alguien más lo estaba viendo: mis abuelos, mis papás, los tíos, en la tiendita, en el súper.

Era parte de lo cotidiano, de lo que crees siempre será porque siempre ha sido así, porque no ha cambiado, como la Carabina de Ambrosio o Chiquilladas. Todos nos hicimos a la idea del final de 24 Horas cuando salió del aire a finales de los 90s, según porque una coordinación de noticieros que muy excelente iba a ocupar ese espacio y pues jubilaron al señor.

Se extrañó por mucho tiempo su voz, la música de entrada, su rostro y las noticias que daba, hasta que lo inevitable nos alcanza: lo superamos, lo olvidamos y lo sustituimos con otras cosas. 



Recordando el noticiero y por supuesto, este personaje me viene a la mente lo ocurrido en San Juanico cuando estallaron los tanques de gas aniquilando a varias colonias o barrios del DF. Yo vivía cerca y aún impregnado por el olor de gas observé las noticias en la TV de mis abuelos, con quienes habíamos huido muy al norte de la ciudad, con el sr Jacobo en las calles con paredes oscurecidas y personas carbonizadas.  Recuerdo el terremoto del 85, en las noticias también estaba él, caminando por las calles a un lado de los edificios derruidos, en un hospital, entrevistando a los valerosos héroes que se metían por estrechos orificios en las ruinas para rescatar a niños, mujeres y hombres.


Fue parte de mi vida, parte de mi crecimiento. Estaba ahí, en la caja de luces hablando y entrevistando. A veces con sus auriculares gigantescos y al último sin ellos. Era parte de todos, como mis abuelos, que al igual que cuando murieron me di cuenta que las cosas indudablemente, cambian.


miércoles, 1 de julio de 2015

Cines de los 80s



Apenas recordé aquellas épocas gracias al refrito de Juegos Diabólicos. Rogué y rogué para que me llevaran al cine a verla pero en esos años de verdad cumplían con las reglas de edad. Se me fueron películas sin ver como Alien, el octavo pasajero, Mad Max y muchas más, incluyendo la única y original Poltergeist. Además que mis padres no me dejarían verla ni aunque tuviera la edad, siempre me decían que con esas películas el demonio se acercaría a mí. Snif.

El caso es que aquellos recuerdos llegaron como si hubiera ocurrido ayer. Estar parado ahí, en la fila para comprar los boletos en el cine Futurama de la colonia Lindavista en el DF. Sufrías del viento frío que se colaba en esa explanada que te protegía de la lluvia pero permitía de una forma más que perfecta que el aire circulara como si quisieras volar un papalote. Ya congelado y constipado compraban tus boletos que eran iguales a los que te dan los camiones urbanos cuando los exiges. El nervio de entrar a ver una película anunciada y que deseabas ver como ET el extraterreste o Indiana Jones y los cazadores del Arca Perdida se incrementaba al ver todas las chucherías que vendían en pequeños puestos en esa misma explanada. El látigo de Indiana, su sombrero, el muñeco con el arca, todo lo relacionado a la pelí. Lo que más me vino a la memoria de esas ventas fue cuando vi El Imperio Contraataca, de la Guerra de las Galaxias. Vendían las espadas láser que se encendían en luz las cuales por supuesto no me compraron, pero fue increíble ver en el interior del cine las luces verdes y rojas de las espadas.



¡Los antojitos! los sopes, quesadillas, tacos que vendían sobre la acera. En la adolescencia acostumbraba comprar unas hamburguesas al carbón, una coca y meterlas al cine. Sí, ya sé que apestábamos la sala con el aroma a hamburguesa pero nadie decía nada.

Recordé a los monitos que te alumbraban el camino con sus lamparitas por unos módicos pesos. El cine era tan grande que subías por escaleras para llegar a los balcones o entrabas por la principal para ocupar un lugar en la parte baja y central, donde todos los niños corrían hacia la pantalla y jugaban hasta que la función comenzaba.


Películas como Ben-Hur, Los Diez Mandamientos, Robocop, Karate Kid y Furia de Titanes las disfruté en esos cines. La última que recuerdo ver en uno de esos cines ya extintos fue Robin Hood, el príncipe de los ladrones en el cine Diana donde al salir, en un puesto sobre la acera, compré un muy buen libro.

De la dulcería todavía recuerdo la copa de helado, famosa pues era en los cines donde únicamente la encontrabas. Era una copa de plástico rellena de helado de vainilla con un fondo de mermelada de fresa y cubierto por chispas de chocolate. ¡Delicioso!



Tenía sus áreas de fumar, unas salas pequeñas donde podías echarte tu cigarrito sin que nadie te molestase. En esos ayeres teníamos muy arraigada una cultura de tolerancia más fuerte que la de ahora. No fumabas y tolerabas al que lo hacía porque era su espacio y su derecho. Además nadie te molestaba con la luz de su celular pues no existían. ¿Querías hacer una llamada? pues tenías que salir del cine a los tres teléfonos de monedas que se encontraban a lado de la caja.

¿Alguna vez visitaron el cine Lindavista? Era un castillo y todo el tema era de Disney. Era un cine diseñado para niños y todos los estrenos y re estrenos eran infantiles. Ahí vi todas las de Disney, todas, incluyendo como diez veces Fantasía. Entrabas en el área de dulcería y esperabas en las escaleras a que abrieran las puertas de la sala, mientras veías enlelado las imágenes del Pato Donald, Mickey, Daisy y demás que descansaban en las paredes.



Una vez me fui de pinta en la secundaria y terminé con un amigo en el cine Palacio Chino, que era el único que en las matinés aceptaba a estudiantes, y con mochilas, y vimos una película de miedo, algo de las profecías del fin del mundo. Podía decir que fácil nos encontrábamos en el cine muchachos de cien diferentes escuelas fácil de identificar por el uniforme.

El olor de las palomitas con el cigarro, la comida y los dulces, junto con la mezcla de olores humanos daban un mix que cada vez que entrabas al cine y lo olías sabías que te la ibas a pasar muy bien. ¡Viejas épocas!



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