martes, 16 de junio de 2009

El Xibalbá


Xibalbá es el peligroso inframundo habitado por los señores malignos de la mitología maya. Se decía que el camino hacia esta tierra estaba plagado de peligros, era escarpado, espinoso y prohibido para los extraños. Este lugar era gobernado por los señores demoníacos Vucub-Camé y Hun-Camé de acuerdo al legendario libro "Popol-Vuh". El camino se nos describe como un descenso por unas escaleras muy inclinadas que desembocan en la orilla de un río el cual recorre barrancos y jícaros espinosos. A continuación hay otros ríos e incluso uno de sangre, para después abrirse un cruce de cuatro caminos: uno rojo, otro blanco, otro amarillo (o verde en el caso de Hunahpú e Ixbalanqué) y otro negro. El último es el que se dirige a Xibalbá, exactamente a la sala del consejo de los Señores de Xibalbá.En cuanto a las pruebas que los Señores de Xibalbá hacían pasar, el Popol Vuh nos cuenta que eran muchos los lugares de tormento y los castigos de Xibalbá: el primero era la Casa Oscura, “en cuyo interior sólo había tinieblas”; el segundo la Casa del Frío, donde “un viento frío e insoportable soplaba en su interior”; el tercero era la Casa de los tigres, donde los tigres “se revolvían, se amontonaban, gruñían y se mofaban”; el cuarto la Casa de los murciélagos, donde “no había más que murciélagos que chillaban, gritaban y revoloteaban en la casa”; el quinto se llamaba la Casa de las Navajas, “dentro de la cual sólo había navajas cortantes y afiladas” En otra parte del Popol Vuh dice que hay una sexta casa llamada la Casa del Calor, "donde sólo habían brasas y llamas".
¿Que es lo fascinante en todo esto? Cada cultura en todo el globo terráqueo tiene su propio inframundo ¿que hay en especial del Xibalbá? bueno, investigadores del INAH han encontrado pruebas físicas de la adoración y reverencia a este lugar.




Para los mayas, las cuevas y las fuentes de agua eran pasos simbólicos entre el mundo terrestre y el subterráneo. De ahí su relación con el mundo de los muertos pero al mismo tiempo su asociación con la fertilidad. Eran considerados como lugares del nacimiento de la vida, punto de origen de algunos grupos o linajes y contenedores de agua virgen o suhuy ha’. Por todo ello han sido espacios adecuados para llevar cabo diversos ritos.
El inframundo maya estaba relacionado con diversos seres mitológicos y animales fantásticos, como el ave moan, manifestación del dios de la muerte. Algunas representaciones del ave moan muestran una combinación de ave y perro, por lo que ambos animales son considerados como seres fantásticos de carácter nocturno. Además, el perro era el que conducía las almas de los muertos al Xibalbá y su relación con el hombre le permitía incluso sustituirlo como víctima del sacrificio humano. Otros animales cuyo reino es nocturno y subterráneo eran los jaguares, los murciélagos y los búhos. Las serpientes eran símbolo de la inmortalidad y encarnación del espíritu de la muerte que mora en las profundidades de la Tierra. La mitología fantástica del inframundo y su asociación con las cuevas como puertas de acceso al mundo de los muertos quedó plasmada en esa gran obra universal que es el Popol Vuh. La travesía de los héroes gemelos Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú por el Xibalbá nos lleva a conocer los reinos de la noche y la oscuridad, donde habitan los dioses que dan vida y muerte a todos los seres.
La península de Yucatán alberga un gran número de cuevas inundadas y cenotes. Este nombre es una derivación de la palabra maya ts’onot, que significa “abismo, profundidad”, lago de agua dulce muy hondo o pozo; también está el término ts’ono’ot, caverna con agua depositada, receptáculo de agua profunda .Las características de los cenotes y cuevas inundadas como la falta de luz, las condiciones químicas del agua y los sedimentos finos permiten una preservación extraordinaria de la evidencia arqueológica que se ha encontrado en su interior.
Uno de los rituales más conocidos en relación con los cenotes era el llamado chen ku que consistía en arrojar víctimas a sus aguas, como en el caso del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán; sin embargo, los cenotes eran propicios para una gran variedad de ceremonias. Los hallazgos en el Cenote Sagrado han generado la idea de que los cenotes son poseedores de grandes riquezas; pero este cenote es un caso extraordinario, ya que hasta la fecha no se conoce otro con tal variedad de ofrendas como objetos de jade, cobre, oro e incluso textiles. La evidencia de ritos asociados a los cenotes y cuevas con cuerpos de agua es variada e incluye decoraciones en las paredes de las cuevas como las conocidas “caritas”, y estructuras pequeñas localizadas en los accesos, formadas por rocas apiladas que probablemente constituían adoratorios o templos. Asimismo en la superficie, los mayas construyeron diversos tipos de estructuras cerca de los cenotes como templos, plataformas y escaleras.
Guillermo de Anda Alanís, director de la iniciativa denominada “El culto al cenote” en el centro de Yucatán reveló que la localización de estas edificaciones (que aprovechan en parte la formación de estas galerías) no deja de ser una grata sorpresa, toda vez que parecen reproducir lo asentado en fuentes históricas como el mencionado libro sobre la mitología maya. "Hemos encontrado similitudes en algunas modificaciones de cuevas y cenotes que contienen templos dedicados muy probablemente al culto del Xibalbá, hablamos de construcciones muy elaboradas considerando que se ubican en lugares cuyo acceso es muy difícil, hablamos en ciertos casos de tiros de 30 o 40 metros".
“Todavía más interesante”, continuó Guillermo de Anda "dentro de una cueva se ha podido localizar un sacbé o calzada de casi 100 metros de largo, está bien cimentado y su sistema constructivo es similar por ejemplo, al de las calzadas de la zona arqueológica Chichén Itzá. Se trata por sus dimensiones del primer sacbé subterráneo"."Este sacbé sigue una dirección de oriente a poniente y gira hacia donde se encuentra un cuerpo de agua, justo allí se encuentra una gran columna compuesta por estalactitas y estalagmitas que semeja una ceiba (árbol del que parte el linaje maya). Esto habla de un trazo intencional y guarda un patrón similar al de la Cueva de Balakanché, en Chichén Itzá". El arqueólogo subacuático adscrito a la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady detalló que la calzada termina en tres plataformas que llegan hasta el agua, lo cual le otorga un mayor simbolismo. Por otra parte en varias cuevas se advierte un modelo común: una especie de portal natural que es tapiado con piedras labradas para dejar un pequeño acceso que no rebasa el metro de altura y los 50-60 centímetros de ancho. Dentro de estos espacios se han localizado restos óseos humanos y de cerámica a manera de ofrenda, en algún escondite o caché; esculturas como la que parece aludir a un sacerdote con el tocado del dios de la muerte, así como glifos pintados y grabados. Guillermo de Anda informó que hasta el momento se han reconocido 14 sitios que contienen este tipo de elementos rituales, algunos de estos espacios sagrados se distribuyen en cenotes y cuevas ubicados en municipios del centro de Yucatán, tales como Tecoh, Homún, Kantunil, Chocholá y Abalá. En ese sentido, cabe considerar que dados los recursos de que se disponía en tiempos prehispánicos las distancias entre estos lugares no dejaban de ser considerables. El especialista enfatizó que para los antiguos mayas no existía diferencia entre cenote y cueva, pues ambos marcaban el camino hacia el Xibalbá, inclusive, "creían que tras las paredes de las cavernas había agua".
Así que, si alguna vez llegan a visitar el estado de Yucatán y deciden echarse un chapuzón en algún cenote, ¡Aguas! No vaya a ser que se encuentren con un esqueleto.
Salud.


fuente: www.inah.gob.mx/ y a la querida wikipedia.
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