lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Qué te gusta de México?

mexico

 

Esta pregunta me la hice al pensar en mi último post referente a un cartón de Guffo, y el cual fue tomado como mala onda de mi parte por negar la celebración del bicentenario.

Les explico que desde el principio no fue así, es solo mi humilde punto de vista ante, como buen mexicano, he visto a través de mis ojos en todos estos años.

Pero eliminando lo malo, lo referente a la política, el secuestro, el narco, la contaminación, los ricos explotadores y la violencia con la discriminación, me pregunté ¿qué me gusta de México?

Me remonto a mis primeros años de vida en el DF y recuerdo claramente esas banquetas anchas y húmedas por las recientes lavadas de los vecinos para mantener su calle limpia. Recuerdo que mi mama me llevaba a caminar por esas calles donde el concreto de la acera se levantaba caprichosamente, inclusive rompiéndolo por completo para mostrar las poderosas raíces de los árboles que crecían frondosamente casi tocando las nubes que cambiaban de forma constantemente. Recuerdo el trinar de cientos de pájaros sobre sus copas y de varias ardillas que bajaban por un pedazo de pan para volver a subir a una de sus ramas.

Recuerdo un parque inmenso que mi papa me llevaba con mis hermanas simplemente para correr o estirar las piernas. Era inmenso a mi pequeña e inocente mente. Observaba a un par de jóvenes con sus helicópteros y aviones a escala con motores de gasolina, como volaban sus artefactos y corrían tras ellos evitando que uno de esos enormes árboles alcanzara a uno de sus juguetes.

Recuerdo las idas al auto cinema. Mi mama preparaba emparedados o unas tortas con nuestra leche tibia con chocolate y hacíamos largas filas detrás de muchos autos para pasar por la taquilla, cuando mi papa, bromeando, nos pedía que nos escondiéramos en el sillón trasero pues era probable que no nos dejaran entrar.

Recuerdo ese cielo azul, al principio brillante y que al paso del tiempo se hacía profundo, como si el cielo quisiera llevarnos hacia las estrellas, mientras esperábamos que la función empezara. Mis hermanas y yo corríamos hacia la colosal pantalla, donde en la parte baja, algunos columpios, una resbaladilla y un sube y baja, algo descuidados y oxidados, nos esperaban para subir en ellos y jugar hasta cansarnos.

Recuerdo cuando el proyector se encendía, y la pantalla mostraba sus imágenes y movimientos; entonces corríamos como si de un monstruo se tratara hacia los autos de nuestros padres.

Recuerdo la playa y el mar. Acapulco. Con su dorada arena y su avenida principal llena de magníficos restaurantes y espectaculares hoteles.

Recuerdo algunos balnearios, como el de la princesa Tzindejeh, en el estado de Hidalgo. Cerca de un pueblito llamado Tasquillo, este hermoso balneario de vegetación selvática y con un río a su lado nos recibía a toda la familia.

Recuerdo a una mendiga guacamaya que la mantenían en una jaula grande y muy bonita, sobre un puente que atravesaba la alberca en forma de un ocho, que yo chiquillo, vi como mi abuela le daba cacahuates y el animalejo los recibía muy contento; hice lo mismo y casi me arranca un dedo.

Recuerdo los bosques sobre la carretera del DF a Puebla, donde un restaurante que le llamábamos “La cabaña” vendía un chorizo, quesadillas y carne deliciosa, y en donde en la parte de atrás, una cuerda sujeta al tronco de un viejo pino invitaba a treparnos en ella.

Son tantos mis recuerdos de lo bueno, de lo hermoso y de lo grato que he vivido aquí, en mi país, que por eso amo a México. Amo a mi país y so orgullosamente mexicano.

Pero aclaro, no soy el mexicano como mucho extranjero cree que aún somos: sentados en las banquetas, borrachos, cubiertos por un jorongo, con un sombrero de charro, mugrosos y de huaraches. No. Soy el mexicano que lucha por salir adelante, por ser diferente, por marcar una pauta a seguir, por demostrar que en México también hay talento, no nada más actorcitos de telenovelas baratas o cómicos de cuarta.

Mis recuerdos están unidos a México, a esta republica, como las raíces de un árbol a la tierra.

¿Qué recuerdos te unen a México? ¿Qué recuerdos te unen a tu país?

Salud para todos y ¡Felices fiestas!

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