jueves, 26 de noviembre de 2009

Relatos Hiperbreves

librorelatohiper

Es grato compartir con ustedes los relatos que participaron en el II Concurso de Relatos Hiperbreves del foro Fantasía Épica, ha sido de tan gran calidad y con una excelente disposición de los foreros que me es necesario e indispensable el compartirlo más allá de las fronteras del propio foro, y que mejor que a través del blog. Omito las posiciones ganadoras puesto que todos valen lo mismo por su esfuerzo y dedicación.

Las reglas fueron sencillas: no más de 250 palabras incluyendo el titulo y usar la palabra Inocentes.

Con estas acciones y respuestas de los participantes se puede observar el crecimiento y desarrollo de los futuros artistas, aquellos que llenaran las estanterías de las librerías y en un futuro más lejano, de las propias bibliotecas.

Es un homenaje que realizo para mis compañeros y amigos; son tantos que los repartiré durante el resto de la semana.

Espero sean de su agrado:

Todos culpables

Miró su reloj para darse cuenta de que iba a llegar tarde. Trató de acelerar la marcha pero al instante notó una vibración en la muñeca, era el primer aviso: “recuerde, velocidad máxima de 3 km/h” decía la pantalla de su dispositivo. “¡¡Mierda!!” Intentó exclamar para sí mismo, haciendo un gran esfuerzo para no hacerlo en voz alta, pues eso también estaba prohibido. Miró a su alrededor completamente desolado, seguramente cuando llegase ya no habría nadie esperando, entre los inmensos bloques de hormigón y acero se podía observar el continuo fluir de cuerpos inermes ensartados en sus túnicas blancas… Se detuvo, consciente de su fracaso, y dando un giro de 360 grados sobre sí mismo pensó en el castigo que junto a él sufrían todos aquellos inocentes, “¿o eran todos culpables?”, dijo de nuevo para sus adentros. De repente se alegró de poder hablar al menos consigo mismo, pero, ¿por cuánto tiempo?

Autor: Puks.

Aviso a todos los estudiantes

Me han castigado por jugar a los barquitos. El profesor alegó que en clase hay que atenderle a él, ¡será prepotente el tío! ¿Qué pasa, que cuando él era joven no existían los barquitos?
Pues yo, desde aquí, reivindico los sufridos juegos de clase: no dejemos que nos los chapen. ¿Qué serían de las generaciones que aprendieron ortografía con “el ahorcado”? ¿O el juego de los cuadrados y el tres en ralla, que estimula la percepción? ¿Quién no ha recibido una paliza a “piedra, papel o tijeras”, ideal para desarrollar la telepatía? (Aramis Fuster era un hacha en ese juego).
Ya nos jodieron bien a las presentes generaciones no pudiendo jugar en la calle; ahora, ¿también nos impedirán hacerlo en el cole? Pero, ¿qué se han pensado? Desde siempre la hora de religión y la de plástica han sido las horas de echar unas partidillas, y esto podía hacerse extensible a otras asignaturas dependiendo del coñazo de profe de turno. Es como un índice de audiencia, si no interesa el bodrio se cambia de canal… Pero claro, encima el profe se lo toma a mal. ¿Y qué culpa tenemos, inocentes nosotros, de que nos traten de enseñar a base de tostonazos? Que se calienten un poco los cascos en vez de tratar de erradicar los juegos de clase. ¡Vivan los barquitos!

Autor: Sashka

El Fin del Mundo

A través del noticiero, nos enteramos que todos los intentos por destruir el asteroide E-2454354 habían fracasado. Aquel pedazo de roca galáctica demoraría dos meses en llegar a la tierra y colisionar; la haría estallar y acabaría con todo. Sin embargo, el fin de mi familia llegó ese día en que la noticia se reveló. Fue en ese momento cuando la locura y el caos se apoderaron de mi hogar: mi madre se buscó un amante mucho más joven que ella, casi de mi edad, desatando todas sus represiones. A mi padre pareció no importarle, renunció a su trabajo y con la cara llena de risa se fue a recorrer África; siempre fue ése su sueño. Mis dos hermanas menores… ¡tan inocentes y desvalidas las pobres!, una fue a dar a un convento y desde allí que se la pasa rezando todo el día por la absolución del mundo, esperando que la gracia divina nos libre del pecado; y la otra, busca desesperadamente al novio perfecto para que le quite la virginidad. Por mi parte, no he encontrado nada mejor que registrarme en www.fantasiaepica.com.

Autor: Azaharys

Mancha

—Hola —dijo el ogro de labios rojos que roía al hueso.
Allí estaba parado el niño rubio, con una sonrisa en su rostro.
—¿Está bueno?
—Sí, gracias.
Una tormenta rugía afuera de la cueva, y el chapoteo del agua al caer sonaba pernicioso en los oídos del ogro.
—¿Te vas a ir? —le preguntó al niño.
—Sí, ya estuve demasiado tiempo aquí.
—¿Qué pasará conmigo?
—No sé.
El ogro escupió al cadáver que le había obsequiado el chico.
—Me vas a traicionar...
—En algún momento tenía que hacerlo.
El ogro se incorporó.
—No lo tomes como algo a mal... —agregó el niño.
—¿Y qué pasa con todas esas aldeas que destruimos, aquellos inocentes pueblerinos que desmenuzamos? Vivimos inolvidables cosas juntos.
—No te vuelvas romántico ahora, ésa nunca fue una característica tuya.
—¡Esto es algo que no puedo tolerar! —gritó el ogro con furia— ¡Serás otra víctima de mi cólera!
El niño no se inmutó. El ogro tomó a su garrote, pero éste desapareció casi al instante.
—¡No puedes hacerme esto!
—¿Y cómo es que lo estoy haciendo?
Lentamente, la mano de la bestia se empezó a mezclar con la espesura de la noche. La desesperación se comenzó a apoderar del ogro con suma rapidez.
—¡Por favor! —suplicó el ogro antes de dejar de existir.
Entonces, todo alrededor del niño se esfumó. Los cuatro miembros crecieron repentinamente, los cabellos se alargaron hasta caerse sobre los hombros y la ropa se transformó en un chaleco de fuerza.
Una lágrima cayó.

Autor: Mithrandir.

Rosendo

El camino entre las piedras era más difícil de lo que había imaginado. Desde las tierras donde trabajaba jalando del arado, siempre observaba las montañas y se me revolvía el alma pensando en como escapar a mi ardua labor. Deseaba saltar la cerca para venir a ver que había detrás de este gran pedazo de tierra encumbrada; pero nunca imaginé que mi deseo sería cumplido en estas condiciones.
Fue una buena vida, aunque muy corta para mi gusto. ¡Qué manera de trabajar a la par de Enrique, mi patroncito! De seguro que me va a extrañar; las lágrimas saltarán de sus inocentes ojos al ver que no estoy. «Rosendo, eres una criatura de espíritu libre», me decía cuando me encontraba al otro lado del arroyo, sintiéndose orgulloso de mí; y yo sonreía y me llenaba de emoción, aunque él no lo notara. De seguro él sabía que eso a mi me gustaba, era nuestro juego secreto.
El camino hasta acá en verdad fue duro; pero lo que más recordaré es el olor de esos hombres: olor a cuerpo sudado después de beber tanto vino, olor a miedo y a pensamientos agrios y venenosos, olor a muerte. Ahora siento que se acercan, percibo sus pasos y los latidos acelerados de sus corazones. Venderán mi carne haciéndola pasar por vacuno, pero mi espíritu estará libre.
Rosendo es mi nombre, mi patroncito me lo dio debido al matiz del color de mi piel. Es lo único que me llevaré de él.

Autor: Azaharys

Making-off

Estaban los tres en las escaleras, a punto de pisar el suelo lunar por primera vez.
Traje espacial...Escafandra... Oxígeno... Todo preparado.
Armstrong cogió aire con fuerza, antes de decir la famosa frase que le catapultaría a la fama.
—Esto es un gran paso para...
—¡¡Inocentes!!
—¿Qué? ¡Idiota! ¡Era mi turno de frase! ... Además... ¿Inocentes? ¿A qué viene eso, Aldrin? ¡Hmpff! ¿Sabes qué? Creo que cierto astronauta va a quedarse en la nave pensando en lo que acaba de hacer...
Aldrin miró a Collins extrañado.
—¿Qué has hecho para enfadar "Armstri" de esta manera?
—¡Estaba hablando contigo, pedazo de...!
—Ah, entiendo. Bueno, vale... Pero hazme un favor al menos.
—... ¿Qué quieres?
El astronauta le pasó una pequeña bolsa de arroz.
— ¿Arroz?
—Así es. Arroz, para cenar. Y ya sabes lo que dicen... el mejor arroz es aquel que está embasado al vacío.
El capitán lo miró sin entender.
—Estamos en el Vacío.
—...
—¿Lo pilla? El Vacío... y yo quiero arroz embasado al...
—¡Lárguese! ¡Queda despedido!
—Está bien, está bien...
Armstrong respiró profundamente, a la vez que sonó un fuerte sonido por un megáfono cercano :
—"Capitán Armstrong... No puede despedir a todo astronauta que se le pase por delante. Recuerde que están en la Luna"
—¡Bah! Aquí hay astronautas a patadas. Collins, acompáñame.
Y aquí acaba la verdadera historia de lo que ocurrió en la Luna, con Armstrong yendo al INEM, en busca de astronautas. Un INEM que, al contrario que en La Tierra, tenía gravedad cero.

Autor: Brayssim.

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