viernes, 15 de julio de 2011

Pensamientos de fin de semana

gruas

Pero qué bárbaro… esta semana estuvo cargada de sorpresitas, pero no de las que abres apresuradamente para ver qué es… no, de esas que te dan ganas de patear #%&$#... bueno, desde principios de semana una grúa se llevó mi auto, pero no lo hizo porque estuviera mal estacionado, o que yo, conociendo las leyes y prohibiciones del parque industrial donde laboro quebranté las normas y me gané a pulso lo merecido. No, prácticamente fue un robo, lo sustrajeron de un estacionamiento, el de un área comercial y se lo llevaron (snif).

Por fortuna y gracias a la buena cantidad de neuronas recibidas desde mi concepción acudí de inmediato al corralón donde de lejitos pude ver mi adorado automóvil. Lo gracioso (snif) es que el fulano que atiende este negocio redondo me reconoció de inmediato:

-Tú eres el #$%$# del automóvil color #### (y no porque me conociera, jamás lo había visto en mi vida, de plano fue por lo obvio que llegó el auto y yo pocos minutos tras de él)

Y con una pinta que daba miedo: cuerpo de cervecero (como barril), tatuado de un brazo desde la muñeca hasta lo que ocultaba su playera, prieto (y no tengo nada contra los prietos pero este wey daba miedo) y balbuceaba repetidamente:

-Para mí me tienes que dar $$$$ y sacamos tu auto pero tienes que hablar con el de transito para que te dé su cuota y lo libere, sino yo no te puedo ayudar, ah, y soy de Michoacán.

Este es de la Familia, pensé, y me está amenazando (snif) al tiempo que marcaba en su teléfono el numero del comandante en turno que había hecho la sustracción de mi vehículo. Habló con mi compañero (es el mejor amigo que se puedan imaginar) y la cuota ya estaba establecida.

Los pocos verdes que me quedaban desaparecieron esa tarde y eso solo fue el principio de la semana.

Emití una carta quejándome del asunto con los administradores del parque industrial y ya se imaginan, su contestación típica del gobierno “no somos nosotros, pertenece a otro lado, y usted le entró a la corrupción, bla, bla, bla”.

Otro día manejaba feliz bajo la lluvia de regreso de comer mientras tarareaba la cancioneta esa barata pero pegadiza de ego, ego, ego, egoííísta… y al estar encendiendo el defroster para quitar lo empañado del parabrisas ¡zaz! Caigo en un bache de esos que son entradas al infierno (inclusive alcance a verle los cuernos al diablo) que me tronó la llanta (snif) y para colmo no traía gato (artefacto de metal que por lo general lo traes oxidado como si fuera del siglo antepasado y con mucha juerza, o sea bastante, logras levantar el automóvil). Llamé nuevamente a mi compañero (que se convirtió en Kick Ass en esa semana rescatándome de bandidos, policías de tránsito, choferes de grúa, administradores de corralones, baches del demonio y ches llantas resistentes al cambio) que de inmediato, bueno, no tan rápido cambiamos la llanta y regresamos a laborar como si nada hubiera ocurrido.

kick-ass

Con la marmaja que use para liberar mi carro muchas otras cosas deje de pagar, así que las deudas se me treparon hasta las barbas.

Necesito una limpia…

Lo bueno es que ya conecte mi X a la red y ya le encontré el gusto a eso de los juegos en red, es fantástico. Con Sección 8, el juego basado en el famoso, bélico y grotesco Unreal Tournament inicie mi experiencia en red y que divertida… estuvo excelente.

section_8-646797

Les recomiendo el juego de Dead Rising, en donde eres un reportero (que sabe artes marciales, experto en uso de armas y explosivos) que entra a un centro comercial rodeado de hartos, repito, hartos zombies que quieren devorarte. El objetivo del juego: sobrevivir durante 72 horas en lo que el helicóptero te recoge. Muy bueno.

dead_rising_2

Por cierto, me voy a disfrutar de la última película de Harry Potter pero ya que se me cuecen las habas (frase usada en Chilangolandia para describir que se te queman los frijoles y ya calientes pues te queman el hocico… ha no, que ya te urge ir a verla).

Y desde estas tierras verdes e inundadas a causa de las infatigables lluvias debido a las tormentas tropicales número 3456 le mando saludos, besos y abrazos a mis más grandes amores, mis niños y mi esposa que andan sufriendo en el mar, en la playa y en el calorcito (snif).

Buen fin.

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