viernes, 19 de julio de 2013

Jardín de jitomates.

anciano

Un señor de edad avanzada, de nacionalidad italiana, vivía solo en Nueva Jersey. Él deseaba plantar en su jardín semillas de jitomate, algo que hacía cada año. Pero la edad y el duro suelo le dificultaban trabajar con la tierra. Su único hijo, Vicente, quién siempre le ayudaba en la preparación de la tierra, en la siembra y en la cosecha no podía ayudarle, se encontraba en prisión. El anciano escribió una carta a su hijo explicándole lo difícil de su situación.

Querido hijo, me siento muy triste y agobiado pues no puedo plantar mis jitomates como solía hacerlo. Estoy demasiado viejo y cansado para abrir la tierra y colocar las semillas. Sé que si estuvieras a mi lado otro cantar sería. Sé que estarías contento y feliz de ayudarme en mis caprichos. Con amor, papá.

Pocos días después recibió una carta de su hijo:

Querido papá, por favor te suplico que no toques esa tierra. En ese jardín que tanto amas están ocultos los cuerpos de mis víctimas. Con amor, Vini.

A las 4 de la mañana del día siguiente agentes del FBI acompañados de la policía local irrumpieron en la casa del anciano. Con palas cavaron en el jardín buscando los cuerpos putrefactos. A medio día se disculparon con el anciano por la molestia causada y salieron de la casa sin ningún cuerpo o rastro que inculpara al hijo.

Ese mismo día, por la noche el hombre recibió una segunda carta de su hijo:

Querido papá, planta tus hermosos jitomates. Esto ha sido lo mejor que he podido hacer debido a las circunstancias, espero te ayude. Con amor, Vini.

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