martes, 8 de junio de 2010

En busqueda del Elefante Verde

Dos fragmentos escritos para "Inventa un rumor del anterior" en http://www.fantasiaepica.com/inventa-un-rumor-sobre-anterior-t2802p111.html

Primer fragmento:

Fue en busca de un elefante verde al África, aquellos que según dicen, son los más letales y que usan magia negra para atrapar a sus presas. Pero después de recorrer las doradas estepas en su moto chopper notó que el indicador de gas llegaba a su fin.


Escondió su chopper entre unos arbustos espinosos y muy cerca de ahí, se encontró con un grupo de cazadores furtivos.

Su admiración por la fauna salvaje apretó su gran corazón y escondido entre la maleza arrancó varios cables de su transporte, un jeep 85 en malas condiciones. Ajustó los cables directamente al tanque de gasolina y vació el vital líquido necesario para continuar su búsqueda.

Con gran valor, se levantó y agitó sus brazos diciendo:

-¡Boludos! Soy Iñigo Montoya, buscador del elefante verde y no dejaré que tomen vidas ante mi presencia.

Dos gigantescos negros apuntaron y dispararon sus rifles de alta potencia en contra de Iñigo, quien de movimientos ágiles como una gacela, corrió entre los árboles perdiéndose de su vista; pero antes de desaparecer por completo, una bala perdida impactó en uno de los cables, tal y como lo había planeado el buen Iñigo.

El jeep explotó y los negros cayeron de bruces ante la potencia de la explosión.

Las patrullas del gobierno acudieron ante el sonido y atraparon a los cazadores.

Iñigo, sonriendo, arrancó su moto y continuó su implacable búsqueda.

Después de tanta búsqueda y cansado de no encontrar señal alguna de los elefantes verdes, se detuvo cerca de un campamento africano, pensando en beber agua y descansar un poco.

Un negro, de gran tamaño y torso desnudo se acercó y le sonrió.

-¡Turunga! la wana wana.-le dijo.

-No entiendo, yo no saber africanish, yo solo querer agua y beber un poquito. -contestó mientras hacía señas con su mano como si sostuviera un vaso.

El negro lo empujó amablemente al centro del poblado, donde una gran fogata ardía con ferocidad. El grupo de hombres rodearon a Iñigo y todos sonrieron dándole una cálida bienvenida.

-Wutu, naranga la banana, muti, muti. -dijo uno de ellos al señalarlo y todos en conjunto intercambiaron palabras en su extraño lenguaje.

-Agua, quiero agua. -solicitó ya con la boca seca.

Por fortuna, una mujer se aproximó y le acercó un coco lleno de agua fresca. Iñigo bebió hasta saciarse.

Los hombres se había retirado al otro extremo de la fogata y un grupo de mujeres, con busto de fuera y cuchillo en mano se acercaron a él.

Una de ellas apretó el brazo de Iñigo.

-Wanana, no carne, le falta al wanano. -mencionó y otra acarició la barriga a medio brotar, como si de una víbora al devorar un conejo en estado de digestión se tratara.

-El wanano, no carne, mucha grasa -y gritó- ¡Banana, banana!

Tanto los hombres como las mujeres gritaron de emoción.

A Iñigo le empezaron a temblar las patitas y más al reaccionar ante el aspecto de los negros; un hueso atravesaba la parte superior de sus narices y las marcas blancas de su cara no eran un tanto amigables.

-No, gracias por el agua -gritó Iñigo-. Pero ya me voy, es tarde y tengo cosas que hacer.

-¡Wutanga! Cuello con el Wanano. -gritaban todos al unísono.

Sin más que hacer o decir, Iñigo corrió apenas esquivando las flechas de los hombres y los cuchillos de las mujeres. Alcanzó su vieja chopper y al arrancarla los nativos corrieron de regreso al campamento.

Aceleró su moto y corrió dando giros estilo XXX alrededor de la fogata.

-¡Eso es! témanle a la super, a la grandiosa, a la bella e inconfundible, la pedorrona de África, mi chopper!

Giró el acelerador y los nativos tuvieron que contentarse con el polvo que dejó a su paso.

 
Segundo fragmento:
 
Se acerca el verano. Unos días más y la agonía de los exámenes terminaría. Cansada de tanto estudiar y vestirse de rojo como sus singulares y pequeñísimos amigos pitufines, decidió hacer un cambio a la monotonía estudiantil.


Un par de días atrás leyó un extravagante anuncio donde solicitaban luchadores y luchadoras para entrar a una eliminatoria. Aquél que quedara como finalista viajaría directamente a los United para competir contra los de la liga mayor, los de la WWE.

Iri, quien no se perdía las luchas y conocía detalles de todos los integrantes de dicha liga, emocionada asistió a la dirección citada en el anuncio.

Hombres gigantescos, enanos, flacos y gordos esperaban su turno impacientemente. Mujeres de gran tamaño y complexión, aquellas que se pasaban horas en el gimnasio para hacer crecer sus músculos, bostezaban ante la lentitud de la fila.

Solo una jovencita permanecía brincando en su lugar, como si quisiera prepararse para la pelea. Una mascara dorada con franjas negras, simulando un tigre cubría su rostro. La capa dorada ondeaba por los ventiladores que arrancaban el calor sofocante del estrecho pasillo y sus botas negras, ajustadas a unos mallones negros con franjas doradas que terminaban en un calzoncito dorado, emitían un chillido grave al brincar continuamente.

Por fin tocó su turno. Un hombre corpulento de edad avanzada la observó un momento y preguntó:

-¿Nombre?

-La chacala dorada. -contestó con una gran sonrisa.

-¿Técnica o ruda?

-mmmm... Técnica.

-Bien -señaló una puerta al fondo-. Entre por esa puerta.

Casi lloraba de emoción al ver un cuadrilátero en medio de la amplia habitación. Cinco chicas, que parecían las novias de Hulk esperaban su turno de subir a él para luchar con la retadora, que a decir, era la esposa de la mole.

De gran quijada, nariz chata, bubbis como globos aerostaticos y piernas de elefante, sudaba profusamente al vencer a la ultima chica.

El resto se observaban nerviosas pero "La chacala dorada" brincaba lanzando puntapiés, golpes y demás con gran emoción.

Una a una subieron al cuadrilátero y en menos de cinco segundos salían disparadas de entre las cuerdas, hasta que la única que permanecía de pie era Iri.

Se subió al cuadrilátero, se quitó su capa y extendió sus brazos. La mole corrió hacia ella y la chacala dorada se sujetó de las cuerdas haciendo su mortal "Aguantaqueterompolacresta" giratoria.

El estruendo del golpe estalló haciendo temblar el suelo. Iri se levantó mareada pero la mole permanecía en la lona, inconciente.

El hombre que registraba a los convocados se asomó en la puerta, seguido del resto de varones; las mujeres vencidas también entraron corriendo y al verla de pie, junto al cuerpo amorfo de esa bestial mujer, gritaron:

-Chacala, chacala, rra, rra, rraaaaaaaa.

Ya estando en USA le confirmaron que su primer pelea sería en el ChuckNorris stadium. Tomó el avión y decidió caminar por las bellas calles de esa lejana ciudad.

-Where the hell is the 4th street? -escuchó detrás de ella.

-I do not have papers, watch out for the police. -escuchó más allá.

Sin entender llegó al hotel, se preparó cambiando sus prendas y ya encapuchada como la Chacala dorada caminó nuevamente hacia el stadium que no quedaba lejos del hotel.

Frente a la entrada del inmenso estadio, una patrulla pitó su bocina y se detuvo frente a Iri.

-Papers please. -indicó el oficial.

-What I no speak english, solo un poquito y tengo que luchar en el stadium.

Los policias se miraron entre sí y tomaron un aparatito similar a un Iphone. Oprimió un boton y el aparato mencionó:

-Identifiquese. Usted se encuentra en el estado de Arizona y si ha sido detenida por nosotros quiere decir que parece mexicana frijolera.

-What?? -preguntó consternada Iri- Yo no soy mexicana. Soy española y vengo a luchar en el Chucknorris stadium.

Los polis se miraron sin entender y se acercaron a ella con garrote en mano.

Al verse en peligro y ya calientita para repartir golpes, Iri se transformó de inmediato en "La chacala dorada".

Se tiró al suelo para levantar sus piernas y de un giro veloz sujeto a un poli arrojándolo varios metros atrás. El otro se le venía al porrazo y la chacala brincó sobre la patrulla cayendo sobre él, practicando su mortal golpe "tecaemitraseroaplastador".

Un grupo de protestantes de la ley Arizona corrieron al verla y gritaban llenos de felicidad:

-Chacala, chacala, rra, rra, rraaaaaaa.
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