jueves, 17 de noviembre de 2011

El apapacho de un libro

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¿A poco no se siente así uno cuando lee? Mis primeros libros de lectura y dejando a un lado los estrictamente escolares (de los cuales nunca en todo el tiempo me pidieron leer un libro) fueron los de Sandokan y los tigres de Mompracem. Uyyyy, muy bueno. Luego me refine Viaje al Centro de la Tierra y Miguel Stroggof de Verne. En ese entonces todavía me costaba leer. De eso que tenía que regresarme dos líneas arriba para releer y entender.

Poco a poco mi cerebro y mi vista se acostumbraron a la carga de letras, palabras, conceptos, nuevo vocabulario incrementando la velocidad en mi lectura y en mi comprensión. Pero cómo sufría con los protagonistas. Recuerdo un libro llamado La Ciudadela, que trata de un médico de las Galias que le cuesta mucho salir adelante, que inclusive hasta para titularse como tal tiene que viajar a Londres y presentar un examen pero de esos buenos, que hasta en Latín tienes que hablar y escribir. La historia es muy buena aunque llena de tragedias como de alegrías. Sufrí mucho con ese libro.

Después continué con los libros de Asimov, la saga completa de la Fundación y la saga de los Robots. Buenísima. La escena donde dos robots están parados a lado de la puerta y que con zumbidos electrónicos, completamente desconocidos para los humanos se comunican entre ellos, y la plática, una conversación en relación a los pensamientos y caprichos humanos, simplemente excelente.

Y ya de ahí me convertí en un devorador de letras. Válgame dios. Inclusive me reclaman cada vez que empiezo un nuevo libro, y eso lo hago cada vez que termino uno. Ajá, prefieres el libro que a nosotros, etc… Pero hay algo que se genera entre el autor, que es lo mismo entre las hojas escritas y el lector que es muy difícil de explicar. Es como cuando inicie el libro de Harry Potter, que cuando en un viaje de trabajo desde el aeropuerto veía toneladas y toneladas de esos libros. Recuerdo que solo estaban a la venta HP y la Piedra Filosofal, HP y la cámara secreta, HP y el prisionero de Azkaban, y las portadas atraían mi mirada pero algo me decía que eran para muy chicos. Qué equivocado estaba. Compré el primero y en menos de tres días lo terminé. Eso que se da entre el libro y uno te jala dentro de las entrañas de esas páginas metiéndote en el castillo, con los amigos de HP, con sus enemigos, con todo ese mundo fantástico. De inmediato compre los dos siguientes que me los leí en menos de una semana, ambos.

Eso es lo que no te deja o no te permite que abandones el libro sin antes terminarlo. Es lo que te dice quiero llegar a la ultima pagina. Los invito a todos a hacernos el propósito de leer por lo menos un libro al mes. Sí, es mucho tiempo para un libro. Miren, si le dedicas unos minutitos en la noche, cuando estás en la cama o cuando estas descansando, bien se puede uno leer unas 10 páginas. En 30 días habremos leído 300 páginas, lo equivalente a la cantidad regular de páginas de un libro común. En un año habremos leído la extraordinaria cantidad de 12 libros.

Y no mencionen que el problema es que no hay mucha variedad. ¿No? Basta solo con que entren a una librería y les de un mareo de tanto libro. Así me pasa. Voy seguro por un libro que traigo en mente, por ejemplo Los Juegos de Hambre y después de revisar por horas y horas (aquí igual recibo cientos de quejas tanto de la mamá como de los niños) la sección de CF y Fantasía, la sección de Historia y los Best Sellers, termino con La Cúpula de Stephen King.

De verdad, no se queden con las ganas y esto háganlo como todo, al principio lentito, poco a poquito pero conforme madure su nervio óptico y su parte cerebrica para leer, agárrense porque ya no paran.

Salud para todos

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