martes, 16 de agosto de 2011

Las Brujas

la-bruja

Cuando hablamos de brujas pensamos de inmediato en una anciana de rostro horrible con nariz aligueña, manos huesudas y dedos largos, cubierta con una manta negra y sombrero grande, trepada en una escoba que mientras ríe a carcajadas sobrevuela en las noches oscuras lanzando hechizos poderosos para atrapar a sus víctimas. Este el concepto que se tiene de una bruja gracias a las películas norteamericanas y anglosajonas pero ¿qué aspecto tienen en México? ¿Qué es lo que cuentan o relatan las personas que habitan en los pueblos pequeños?

¿Has visto a una bruja? Yo sí. Eso me han dicho en provincia (lugar alejado de la gran urbe [ciudad]). ¿Brujas? Y me viene a la mente la imagen arriba mencionada. No de esas, las verdaderas brujas, las que se alimentan de los niños pequeños.

Achis, ¿de niños pequeños? ¿Qué no son esas historias pa asustar a los más pequeñitos de portarse bien? No, me dicen, esto es real pues yo las he visto.

Intrigado ante estas afirmaciones y no de uno, sino de varias personas indagué más en este asunto. Lo primero que me explicaron es que las brujas viven entre nosotros. Puede ser la señora de la tienda, o el viejecito que vende dulces en la esquina, o la señora del pan, o la muchacha que reparte los platos en el puesto de comida. Esto me da a entender que son como otra raza, otra clase que convive con nosotros y me pregunto ¿se mezclaran con nosotros? ¿De dónde vienen?

Se les identifica por la marca de una gota de agua en la nuca, me dicen, pero es muy difícil verla pues como lo saben lo ocultan a toda costa. ¿Y actúan normal? Pregunté. Sí, son como nosotros, trabajan, van a la escuela, al mercado, hasta los puedes ver comiendo tacos como nosotros. Pero todo cambia en la noche. ¿Cambia? ¿Son vampiros? No, son brujas… (Creo que soy tonto y no lo entendí a la primera), y cuando el sol amenaza con esconderse ellos también se esconden pues en la noche muestran su verdadera forma.

Más bien en la forma cómo me lo están relatando percibo que las personas de verdad lo creen y te afirman que las han visto, y eso me da escalofríos. Esto es muy diferente a lo del famoso chupacabras, no, esto ya es ancestral.

A la vecina, Doña Chapi, le mataron a una niña chiquita, le dejaron su cuerpecito lleno de manchas azules, marcas propias de las brujas. Sí, dice otro, también de Don José, su nieto, dejaron abierta la ventana de su recamara y una bruja entró quitándole la vida (siento escalofríos por todo el cuerpo). Bueno, no se adelanten, les digo, ¿cómo es eso de su verdadera forma?

En la noche y apartada entre la maleza la bruja se esconde y cambia de forma quitándose los brazos y las piernas. Ups ¿Se desmiembra ella sola? Pregunto. Pos se quita los brazos y las piernas como si fuera una muñeca (me aclara pa que se me quite la cara de asno que seguramente estoy mostrando), y la piel como si fuera ropa. ¿La piel? ¿Se quita los brazos, las piernas y la piel? Sí, la piel y queda un pájaratotote grandote el jijo. ¿Pájaro grandote? Pregunté. ¿Has visto a los guajalotes? Me pregunta uno de ellos. Sí, los he visto. Ah, pues imagina uno más grande, con sus plumas más largas y gruesas, casi de tu tamaño y de color negro. Transformados en pájaros se suben a los techos de las casas esperando el momento oportuno de obtener su comida.

cara-guajolote

Sí, yo los he visto trepados en las azoteas, me dice uno. Otro, que al manejar su vehículo en la noche los ha visto claramente cómo brincan de azotea en azotea. ¿Qué no vuelan? Pregunto nuevamente. Están muy grandotes pa volar, me contestan, no, estos solo pegan unos brincotes muy buenos. ¿Y para qué se suben a las azoteas? Ah, lo que pasa es que antes tu sabes que las casas no se hacían como ahora, antes los techos eran de madera cuando uno tenía mucho dinero, y si no eras tan afortunado pues juntabas ramas y cartón para formar tu techo, y siempre habían espacios entre las uniones. Ellos, las brujas, me dice otro, aprovechaban esos pequeños espacios para meter su lengua. ¿Lengua? ¿Qué no muerden para alimentarse? Que no son vampiros, me dicen los dos al mismo tiempo (chale, que torpe soy). Usan su lengua que es delgada y fina para pasarle en esos orificios y la bajan hasta clavarla en el cuerpecito del niño pequeño, o del adulto.

0

Ah sí, dice el otro, he escuchado de casos que han atacado a adultos para alimentarse. Pausa, un momento, digo yo desesperado. Dicen que usa su lengua para alimentarse pero ¿no se dan cuenta los padres del ataque de una bruja? La bruja te embrutece, dice uno, te da un sueño tan profundo que no puedes despertar aunque el niño llore y grite mientras su vida desaparece.

Yo le he echado encima el auto a uno de ellos y hasta lo alcancé pues escuché el golpe de la lámina. ¿Y te has bajado a ver su cuerpo? Pregunté deseoso de saber más. Sí, me detuve y me baje pero no había cuerpo alguno (me lo imagine), solo alcance a verlos brincar entre los árboles muy lejos de mi.

Cuando están satisfechos juegan solos o entre varios en lo alto de los cerros, lejos de la gente. ¿Y cómo los distinguen? Son las bolas de fuego que juguetean en el aire. Bolas de fuego. En muchos lugares diferentes me han hablado de esas bolas de fuego y todos coinciden en que son brujas. En Catemaco, Veracruz, se dice que en la noche se observa con claridad esas bolas de fuego en todo el cerro.

Una niña me dijo que ella había visto a una bruja de cerca, muy de cerca pues quería llevársela. Me dice que el rostro del pájaro era similar a la de una anciana pero de forma grotesca y demoniaca. Me contó que forcejeó para liberarse de ella y que la soltó hasta que le dio un puntapié en la parte baja del cuerpo plumífero.

Escuché muchos relatos en relación a las brujas y la gente de verdad cree en ellas. Estos relatos forman parte del acervo cultural de México, de sus leyendas y sus fantasmas. ¿Existen o no? Eso no lo sé, yo al menos no he visto una, y estoy seguro que el día que lo haga, tendré que cambiar de calzoncitos.

bolas de fuego

Salud para todos

Related Posts with Thumbnails